7 de enero, incomunicados

La imagen de cabecera es la plaza del pueblo donde termina la carretera que nos comunica con San Juan del Molinillo. No hay más salidas del pueblo, como dicen estamos  “donde da la vuelta el viento”. El caso es que yo me levanté el domingo y no escuché las campanas de la iglesia, efectivamente, si no hay misa y no llega el panadero pinta mal la cosa. Abrí la persiana de la habitación y ya vi todo más blanco y las candelas colgando del tejado de la casa de mi primo. Las candelas son lo que todo el mundo conoce como carámbanos.

Ya no sé si fui a desayunar antes o a la terraza a hacer unas fotos, ingenua de mí porque estaba llenita de nieve, se había formado un ventisquero y era imposible abrir la puerta. ¿A que si no lo ves no lo crees? Pues toma un vídeo.

(Disculpad por el vídeo en vertical, pero es de una historia de Instagram)

Después de meter calorías al cuerpo había que salir a por comida y a por una pala para abrir camino. Pablillo me prestó la pala y fui a la tienda de mis tíos Juan y Tere, que son previsores, y habían hecho unas baguettes para abastecer a los vecinos. Cargué con 6L de leche y jamón de york y a casa con el recado. Eso sí, antes de llegar vi todo un desfile de hombres con palas, parecían las rebajas de El Corte de la Ferretería, un auténtico desfile:

Poco a poco cada vecino iba limpiando la zona correspondiente. Mi padre y yo también fuimos a limpiar las puertas para entrar a las cuadras de los animales. He de confesar que por la noche tuve agujetas en los brazos y eso que solo quité un par de paladas de nieve.

Llegó la hora de comer y a las 17:20h pasa el autobús por San Juan del Molinillo que va a Madrid, pero el servicio se suspendió. Nos dijeron que a las 18h saldría un bus a Madrid desde Navaluenga (que está a 20km). Mi primo Carlos y yo íbamos a ir a ese autobús, pero ya con todo preparado no nos atrevimos por el estado de la carretera pues seguía nevando y helando. Nos habíamos quedado incomunicados en el pueblo.

Así que nada, vuelta a la cuadra a seguir quitando nieve que se había metido hasta dentro del pajar. Bajamos de noche a casa y no había luz en las farolas. Al llegar a casa me entró la paranoia: “¿Y si se pone alguien enfermo y no puede venir el médico?”, “¿Y si viene un lobo a comerse a las vacas que están en los prados?”, “¿Y si se congelan las vacas o se mueren de hambre que llevan dos días sin comer?”, “¿Y si se va la luz de las casas?” (eso me daba un poco más igual porque la comida del congelador se saca a la calle con la nieve y con la leña podríamos mantener el calor), “¿Y si sigue nevando y todavía empeora?”… ¡Qué malos son los “¿Y si…?”!

Las máquinas quitanieves de la Diputación Provincial de Ávila no aparecieron. La del Ayuntamiento de San Juan del Molinillo, aunque tarde, hizo acto de presencia, pero dado a que seguía nevando, aunque intentó limpiar la carretera no lo consiguió porque solo abrió paso por las rodadas de la máquina, al no tener una cuchilla para limpiar bien la carretera pues no se podía transitar. Aquí lo recoge un artículo de Sonia Andrino, vecina de San Juan del Molinillo, para El Norte de Castilla. 

Os dejo esta galería de fotos de la nevada en Navandrinal del día 7:

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