Otoño generoso

Si me preguntas cuál es mi estación favorita, automáticamente te diré que es la primavera porque es el mes de las flores, porque es mi cumpleaños, porque empiezan a alargarse los días… Pero en realidad estoy enamorada del otoño. Llega el frío pero no te congelas, empezamos a encender la chimenea, los días son más cortos y tus padres llegan antes a casa para merendar juntos un té con un cuadradito de chocolate. Para mí es tiempo de “recogimiento”, tanto personal como en lo que atañe al campo que da sus frutos y los recolectamos. ¿Y qué me dices de sus colores? Un auténtico placer para la vista. Ahora que se acerca el invierno solo puedo pensar en lo generoso que es el otoño en Navandrinal.

Aventuras en Navandri

¡A sacar las patatas!

La siembra del huerto ha dado sus frutos y es hora de recogerlos. Solemos sacar las patatas en octubre. Consiste en cavar la tierra con el azadón y desenterrar las patatas, al cogerlas ya vas haciendo la selección y las mandas al cesto de las grandes o de las pequeñas. Es una suerte obtener las patatas suficientes como para comer el resto del año y que te sobren para sembrar en la siguiente cosecha. ¿Y qué me dices de los calabacines? ¿Y de las calabazas enormes que parecen las ruedas de la carroza de Cenicienta? Hay calabazas que yo ni si quiera puedo con ellas de lo grande que se hacen.

 

En octubre también me encanta pasear por el campo para ir a coger moras, es de mis momentos favoritos. Es curioso pensar que las zarzas llenas de espinas puedan darnos una fruta tan dulce. Con las moras hacemos confitura que luego guardamos en tarros de cristal. Es un placer desayunar una tostada con mantequilla y mermelada casera.

¿Quién no ha ido a recoger nueces?

Si no has ido he de contarte que acabas con dolor de riñones y con las manos negras si no llevas guantes. Las nueces se albergan en una especie de cascarón tierno verde y no sé qué sustancia tiene, pero si lo abres sin guantes para sacar la nuez parece que te has pintado con un edding.

Higos, melocotones y manzanas

Comerte un higo recién cogido de la higuera es un auténtico placer. En realidad en nuestro pueblo no hay muchos árboles frutales, pero los que tenemos nos dan una fruta muy sabrosa. Además, las manzanas se conservan durante un montón de meses y apenas pierden sabor.

En mi opinión, octubre y noviembre son de los meses más románticos de todo el año. En otoño puedes pasear pisando las hojas secas, ver cómo el verde cambia a la gama de amarillos, ocres y naranjas, disfrutar de la niebla, la lluvia y de los rayos de sol que calientan el alma. Es una buena excusa para sellar el amor que sentimos hacia nuestro pueblo. Y para ti, ¿cuál es tu estación favorita para estar en Navandrinal?

 

2 comentarios sobre “Otoño generoso

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