Dando la bienvenida a los nuevos becerritos

Queridos navandrilovers, hace mucho tiempo que no os cuento las Aventuras en Navandri con los partos de las vacas. Es maravilloso ver el ciclo de la vida de los animales, en este caso de las vacas. Tienen un embarazo de nueve meses y cuando se acerca la fecha del parto la conversación entre mis padres se resume en “¿Cuándo cumple esa vaca? ¿Está muy ubreá*?

En cuanto termines de trabajar bajamos a asomarnos a la vaca. No me da buena espina.

Eso me dijo mi padre el pasado 4 de marzo, así que sobre las cinco de la tarde fuimos hasta el prado situado en la carretera entre San Juan del Molinillo y Navalmoral a observar a la vaca. Cuando llegamos estaba tumbada, se levantaba, subía el rabo, se notaba que estaba inquieta y no le asomaba nada.

Mi padre, como ya conoce al ganado, seguía preocupado viendo a la vaca en esas condiciones. Decidimos volver a casa para coger cuerdas, trapos y regresar al prado con mi madre y mi tío Jesús por si había que asistir en el parto. Ya en la finca y tras consultar por teléfono a mi hermana veterinaria, llamamos a un veterinario de Ávila. Nos dijo que la llevásemos a un cepo y que venía lo antes posible. Y claro, estábamos entre los dos pueblos así que se nos ocurrió llamar a Mario (el de Ramón de San Juan del Molinillo) para preguntarle si podíamos usar su cepo que está por la dehesa abajo. Justo al salir del prado pasaron sus padres y nos dijeron que fuéramos para su finca y a los pocos minutos acudieron Mario y su hermano Óscar a ayudarnos para llevar la vaca. ¡Y menos mal! Porque el animal con los dolores no quería ir. Entre mis padres, mi tío y yo hubiera sido mucho más complicado y con ellos fue más sencillo.

Nunca te acostumbras a un parto de una vaca, sobre todo si notas que no va bien. ¿Y cómo te das cuenta de que la novilla “ha ubreado de golpe”? Sabiduría, conocimiento, experiencia. No busques *ubrear en la RAE, vete al apartado “diccionario” del blog.

-Puedes llevar años y años cuidando vacas, pero siempre te pones nervioso cuando van a parir.- Decía Óscar mientras llevábamos la vaca a su cepo.

La verdad es que Alberto, el veterinario de la clínica San Antonio de Ávila, llegó enseguida, justo cuando estábamos llegando al cepo para meter a la vaca.

La llegada del veterinario al cepo

El becerro venía descolocado con las manos dobladas. Alberto maniobró para colocarlo de la mejor manera posible. Ató unas cuerdas a las pezuñas, hizo una pequeña raja a la vaca y colocó el fórceps sobre sus caderas para empezar a sacarlo. En un par de tirones el becerro estaba fuera. Así nació Garbancito. Mi padre seguía preocupado como llevaba tantas horas la vaca en esas condiciones, fue un alivio para todos comprobar que el becerro estaba vivo. Le levantaron cogiendo las piernas y colgándole boca abajo y echamos agua sobre su cabeza. Sí que es cierto que se rasgó un poco el ombligo y el veterinario le dio unos puntos. También tuvo que coser a la madre una vez finalizado el parto. Esta vez no me dio tiempo a hacer fotos para documentarlo. Y aunque lo hubiera tenido, se hizo de noche en medio del campo, no había luz.

Saltándonos el toque de queda

Como el becerrito nació con las manos dobladas no podía mantenerse en pie para mamar los calostros. Ya he explicado en el blog la importancia de éstos para los terneros en sus primeras horas de vida por su alto contenido en inmunoglobulinas esenciales para su salud y desarrollo. Así que tuvimos que volver mi padre y yo pasadas las diez de la noche para dar este tipo de leche al recién nacido. Cuando llegamos estaba tumbadito al lado de su mamá. La verdad es que esa vaca es una santa y se dejó ordeñar sin atar. Pusimos los calostros en un botellín de Mahou (muy rústico todo) y mi padre se lo dio a Garbancito con la luz de los faros del coche.

Gracias a la amabilidad de Mario y Óscar, nuestra vaca y su hijo pasaron allí unos días hasta que volvieran a nuestro prado con el resto de las vacas. Garbancito fue en coche una parte del trayecto porque no podía caminar bien. Actualmente están estupendos los dos y totalmente recuperados.

Patricio, el becerro que nació el 17 de marzo “St. Patrick’s Day”

Este parto fue natural y sin complicaciones. Yo solo fui a acompañar a mi padre para comprobar que el becerro estaba bien y que mamaba solo. Patricio al poco de nacer se puso de pie y se enganchó a la teta como si no existiera un mañana. Garbancito fue en su búsqueda, imagino que se quedarían jugando al irnos.

Cuando dos vacas se ponen de parto a la misma hora

Este día yo estaba trabajando y no pude acudir a tal acontecimiento que tuvo lugar en el prado de Villarejo. Mira que es poco probable, pero se pusieron a parir a la misma hora y con partos complicados. Mi padre tuvo que intervenir tirando primero de la becerra de la vaca Ardilla y que no salía. Él solo no pudo realizar la operación así que tuvo que pedir ayuda a los vecinos de Villarejo que hasta dejaron la comida en el plato para asistir a las vacas. Pablo, María y Chuchi se acercaron al prado y primero sacaron a la becerra casi sin problemas entre los cuatro. Lo complicado vino con el becerro de la vaca Chiquilla que no salía ni por asomo. Sudores, esfuerzo y algún que otro culetazo de los colaboradores para sacar con vida al hermoso becerro. Un becerro enorme, Chaparro.

-Parece que tiene la cabeza hinchada.- Decía mi madre un par de horas después.

Gracias a su ayuda nacieron los becerros sin tener que llamar a un veterinario. A las pocas horas bajamos mi madre y yo para comprobar que los recién nacidos mamasen bien. Mi padre se quedó descansando, estaba agotado después del esfuerzo físico que conlleva sacar así a los becerros.

-El cabrón del becerro no mama. – Sentenció mi padre.

Digamos que en el pueblo no somos muy finos hablando y alguna que otra palabra malsonante se nos escapa. Tuvimos que volver ya de noche para sujetar al becerro y asegurarnos de que mamase bien. No es por nada, pero la becerra salió muy lista y se puso de pie y a mamar súper rápido. Fue mucho más espabilada que el becerro. Le ayudamos, quitamos las pares de las vacas que ya las habían expulsado y a casa un poquito antes de las diez.

La Linda no deja mamar a la becerra

La vaca Linda dio a luz a una preciosa becerra incluso más blanca que ella. No debió mamar lo suficiente y a la vaca se le acumuló la leche. Eso puede generar una infección para la vaca llegando a tener mamitis. Para que no sucediera, decidimos subir la vaca al pajar para poder ordeñarla y comprobar que la becerra mamara correctamente, pues en el prado cuando se acercaba la vaca la rechazaba. Los grandes beneficiados de la operación fueron los michis que se relamieron con la leche de Linda. Aquí se ven a Pelusilla, Petunia y Arcoiris esperando tal manjar.

La vaca Careta parió ayer una becerra muy espabilada. Aquí la podéis ver cómo salta la pared con apenas unas horas de vida. No se ha estado quieta para poder hacerle un retrato decente. Y así es cómo van naciendo los becerrillos en esta primavera, la primera primavera de la nueva época de nuestras vidas.

Gracias a Mario, Óscar, María, Pablo y Chuchi por ayudarnos en los partos de las vacas. Es destacable la cercanía que se tiene entre los vecinos de los pueblos. Es una de las cosas que más valoro de la vida rural, que nos conozcamos todos y que puedas contar con la gente si necesitas algo. ¡Seguimos con las Aventuras en Navandrinal!

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